tres deseos

Un hombre va cabalgando por el monte; de repente, su equino ve una serpiente, se asusta y se encabrita. El hombre rápidamente "se pela" por el revólver, apunta y, cuando está listo para pegarle un plomazo a la serpiente, ésta le dice:

- No me mates, yo soy un genio y te puedo conceder tres deseos.
El hombre no creía en genios, pero cuando escucha a la culebra hablando tan claramente, se convence de que era mejor darle el beneficio de la duda.

- ¡Está bien!, quiero que mi casa, desde el muro de afuera hasta las piletas sea de oro sólido. Quiero también tener la cara de Brad Pitt y tener el miembro de este animal (señala hacia su montura).

- Todos tus deseos se harán realidad si me dejas escapar -le dijo la serpiente, mientras se escondía en el monte-.
El hombre picó espuelas para llegar rápido a su casa y, cuando estaba todavía un poco lejos, vio un resplandor muy extraño. Al acercarse, miró que era el muro de su casa que brillaba porque se había convertido en oro. Al entrar, observó que las matas del jardín, los muebles, ¡todo!, era de oro. Desesperado, se metió corriendo en el baño, se vio la cara en el espejo y miró que era la copia exacta de la de Brad Pitt. Ya completamente loco, se soltó el cinturón, se desabotonó el pantalón, se los bajó junto con los calzones, y gritó:


- oh noooooo, ¡ME LLEVÉ A LA YEGUA! cago en la parió.